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Garnachas



 

“La garnacha nació a unos pocos kilómetros de Nekeas, emigró hacia el norte y no pudo pasar de aquí ya que aquí se acababa el clima idóneo para la vid. Tenemos por tanto la garnacha más nórdica y más atlántica de la Península Ibérica”

La adaptación de la variedad al clima ha sido muy particular: los racimos son laxos y de grano pequeño, lo que permite una correcta insolación de las bayas y una buena aireación.

La maduración es extremadamente lenta, aunque la concentración de azúcares es excelente desde primeros del mes de octubre, la piel se resiste a dar el último paso y a cambiar “verdes” por “fruta”. Pero cada año, la paciencia se ve recompensada y finalmente alcanza la delicia de sabores y aromas tan especiales de los que disfrutamos.