El verano acaba pronto, las noches se
hacen muy frescas por lo que el periodo de maduración
de las uvas se alarga extraordinariamente. Esta lentitud se
traduce en una gran complejidad de uva y vino. Por otro lado
la orografía del valle es complicada: laderas empinadas,
a veces imposibles, altitudes entre 450 y 650 metros y toda
la gama de orientaciones: N, S, E, W, NE, NW, SE, SW.
Pero sin embargo esta orografía
irregular, proporciona una gran diversidad de afloramientos litológicos
tanto en estructura como en composición: arcillas rojas,
blancas y pardas, terrenos pedregosos, etc.
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