En primer e importante lugar,
se trata de uno de los viñedos más nórdicos
de la península. Aquí el cultivo de la vid es
solo posible por la presencia de la Sierra del Perdón:
barrera montañosa que protege el valle de Nekeas de
los fríos vientos pirenaicos.
Pero también confluyen
en el valle las influencias atlántica (70 km del Océano
Atlántico) y mediterránea (que asciende por
el valle del Ebro) una característica muy difícil
de encontrar en el resto de la península Ibérica.
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